Sé que estos días cada vez que lo ves en un medio de comunicación apartas la vista. También comentas que da mucha pena. Bienvenido a la realidad: el Cuerno de África tiene hambre. Hambre de sueños y también de alimento. Si cada persona de este primer mundo diera una galleta a Somalia, una sola galleta, estoy segura de que podríamos mejorar la situación. Desgraciadamente 29.000 niños ya no la podrán saborear, pero otros están a tiempo. Piénsalo, una sola galleta.

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